"Un chico se encarama a un árbol, trepa por sus ramas,
pasa de una planta a otra, decide no bajar nunca más…
"

El barón rampante (1957), de Italo Calvino –cubano de nacimiento, italiano de adopción-, es una obra literaria de acción fantástica que transcurre entre los siglos XVIII y XIX y desarrolla de manera sorprendente profundos planteamientos morales y sociales con un estilo fresco y vital.

"Tente en ti, rosa única, aunque después te busque en el aroma de otra flor.
Desnúdate esta noche como esa luna, sólo para mis ojos, sólo para mis ojos."

Quieto espacio. Fugacidad del tiempo (2007), de Gaspar Moisés Gómez –abulense de nacimiento, leonés de adopción-, es una recopilación de poemas en prosa intensos, emotivos, que giran alrededor de temas universales como son el amor, la muerte, o el sentido de la transcendencia humana.

Estos dos textos son el punto de partida, el motivo de Ciudadano Rondó, los referentes de inspiración para una composición en la que se encuentran la alegría de una novela de aventuras y la profundidad de una poesía existencial, a través de la danza de un grupo amateur capaz de hallar su propio modo de expresión y de una puesta en escena sencilla en formas y rica en significados: plataformas que alejan los pies del suelo, que son cárcel y refugio de los personajes, árboles y ramas que son bosque y también alas, espadines y cabañas, flores que son un tesoro, y el papel, que siempre es símbolo de la cultura compartida. La dramaturgia, claramente anclada en Calvino pero lejana a cualquier interpretación literal, está construida de recurrentes pares (arriba-abajo, tierra-aire, convención-utopía, fantasía-realidad…) (leer más)